viernes, 3 de julio de 2009

Shuba-Shuba y Yakitori, toda una experiencia

Tras todo el cansancio acumulado por el viaje, tras sustentarnos con los apetitosos manjares empaquetados provistos por British Airways y Virgin Airlines, nos decidimos a tener nuestra primera experiencia culinaria especial en el Imperio del Sol Naciente.

Para semejante ocasión nos decantamos, como suele ser costumbre en toda su amplitud, por la CARNE. For information purposes, en Japón, los lugares especializados en carnes, generalmente de ternera, se encuentran representados por una cariñosa vaquita, de semblante sonriente que guarda gran similitud con la inconfundible sonrisa de la vaca de los quesitos de la vaca que rie (esto no es publicidad subliminal, es un hecho).

Cerca de donde nos hospedamos encontramos un par de estos lugares con cabeza de vaca en la puerta, en el primero nos dijeron (creemos que nos dijeron a juzgar por los dedos de la mano del camarero) que hasta las 5 no abrirían para cenar, así que probamos en el segundo, donde unas amables japas vestidas de acuerdo con el protocolo que señala el Concilio de Nara, portaban toda la indumentaria típica, incluyendo traje tradicional y todo el repertorio de inclinaciones y gestos cada vez que se servía algo.

Llegado el momento de elegir, tras la ceremonia de la toallitas calientes (sé que de esto de las toallitas calientes va generar polémica...) elegimos el menú: shuba-shuba para Álvaro y Yakitory para Moli.

En ese momento es cuando las amables camareras con el suficiente inglés como para tratar con nosotros empiezan a sacar calderillos de aceite que se colocan en la propia mesa, cacillos con soja, con yema de huevo crudo, con diferentes recipientes para salsas, con pequeños utensilios para meter y recoger los fideos en el agua cociendo....... En fin, que cuando las amables camareras observaron (probablemente ya lo venían barruntando desde que nos ofrecieron las toallitas calientes) la absoluta torpeza y desconocimiento de lo acontecía en la mesa reflejados en nuestros ojos, decidieron cocinar para nostros las primeras piezas en lugar de jugarse el seguro civil de responsabilidad que tendría que haber pagado el más que seguro incendio en el comedor del restaurante.

Finalmente conseguimos terminar de meter, en el caso del Yakitori de Moli, dentro de la reducción de soja, toda la carne, verdura y tofu que le habían adjudicado (tras haber sido pasadas por el huevo crudo), en el caso del Shuba-Shuba de Álvaro, consiguió termianr de pasar la carne por el agua hirviendo, junto con todas las veduras, el tofu, los fideos y la sopa Miso (sopa de pescado) que no se acabó Moli y otra sopa formada por el propio agua hirviendo de todo lo que se había metido antes.

Dicho todo lo anterior comentaremos que no les debimos causar tan mala impresión cuando al salir nos recompensaron con un regalo: unos posavasos y una especie de marionetas de papel que si Dios quiere llegarán vivas a Madrid dento de 15 días.

Muchos besos para ellas y abrazos para ellos,

Arigato

2 comentarios:

  1. Ceremonia de toallita calientes... interesante

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  2. Querubines dorados que bajan del cielo, en forma de japonesas. Toallitas calientes previas a los manjares con trompas doradas. Disfrutad en Japon, y no os comais nada que sea mas grande que vosotros.
    David inspirado

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