
A modo de resumen, por orden de suceso y de importancia:
1) El viaje: en términos temporales el viaje (desde la llegada al aeropuerto de Barajas hasta la llegada al Hostel de tokio)se completó en la nada desdeñable cifra de 25 horas.
La primera parte del mismo (Madrid - Londres) se completó sin mucho sobresalto. Nos levantemos alrededor de las 5:oo a.m., alrededor de esa hora Javi cerraba su mochila de unos 15 kilos de peso, de la ganadería de los hermanos Molina y apodada "Lujuriosa", mientras que Álvaro hacia lo propio con "Ignominiosa", de la mítica ganadería Franco que de tan buen añada ha sido siempre.
El viaje a Londres se cerró sin problema alguno. El único contratiempo fue el hecho de cambiar libras para desplazarnos del City Airport a Heathrow, y dado que al final, por distintos motivos los tickets de metro los pagamos con tarjeta, tuvimos que emplear la libras en lo único que sabíamos que no nos fallaría... en beber. Así que gastamos parte de las libras cambiadas en el primer pub del aeropuerto, gracias a Dios aún nos quedan para la espera en el vuelo de vuelta.

El viaje desde Londres al aeropuerto de Narita fue un infierno. A pesar de las drogas para dormir que atesoraban estos viajeros para tratar de que las 12 horas de viaje se hiciesen llevaderas, no funcionó. Añadimos que los asientos de este vuelo eran bastante más incómodos que los del vuelo de British Airways a Londres, con la pequeña diferencie de que este vuelo duraba 4 veces más... En el caso de Álvaro, completó el viaje sin haber dormido más de una hora y media pero tras haber visto una serie interesantede películas: Gran Torino, Bola de Dragón Evolution, Madagascar 2 y Valkiria. Como se puede apreciar el nivel intelectual de las películas era acorde con el cansancio acumulado, por eso no pudo terminar de ver la de Tom Cruise...
2) La llegada a Tokio: ¡por fin fuera del avión! estirar las piernas y volver a cargar con las mochilas. Después de 12 horas de vuelo, la sensación al salir del avión es de alivio, parece que el trayecto llega a su fin, nada más lejos de la realidad, pues aún nos quedaba coger un tren que nos llevara directamente al centro de Tokio. Me gustaría hacer un inciso en este tren, ya que el espectáculo de vernos debería ser lamentable. Después de tantas horas de vuelo sin dormir el cansancio hacía acto de presencia y las cabezadas se sucedian, mientras uno dormía el otro miraba pensando: "no te cuermas que acabamos en Soria" y a los 30 segundos cambiaban las tornas. A la hora de viaje en tren por fín Tokio, un trasbordo en el metro y llegada a Hostel, gran alivio lo de soltar la mochila.

3) Siesta, si lo has leido bien: ¡siesta! Y es que las buenas costumbres hay que exportarlas. Nada más llegar a Tokio, lo primero que hemos hecho ha sido dormir una horita antes de salir a empaparnos de esta cultura.
4) Visita a Roppongi, el barrio de marcha, copas y proxenetas de color (color negro) de de la ciudad de Tokio. Recorrimos el barrio entero, tomamos un par de cervezas en una terracita y fuimos solazmente acosados por diferentes porteros/gorilas de color (color negro, por si había dudas). Tiene cojones que para darle un toque occidental a la noche "tokiénse" (hago notar la tilde para diferenciarla de construcciones gramaticales como "tókense", que sería un imperativo) haya que importar a una panda de negratas para que te acosen a la puerta de los locales con frases tan culturales como: "Do you have good money? Good money for good girls?" La única respuesta que encontró fue: "I prefer adquiring the knowledge over myself", en palabras de Quintero: "nadie se conoce como uno mismo". ¿Porqué estos trabajos no los realizan japoneses?... sencillamente, tienen demasiado buena educación para ocuparse en semejante empresa.

Después de este anecdotario os dejaremos asimilarlo. Vamos a dar una vuelta a la bahía de Tokio y a la vuelta actualizamos con unas historias que dejarán de piedra al más pintado. ¡¡No te lo pierdas!!

En relación con el título de la entrada, tan solo decir que aquí hace bastante bochorno lo que nos ha recordado el clásico chiste de Eugenio:
"Van dos hormigas por el desierto y una le dice a la otra,
- qué, se suda
- si y tu cabezuda"
Alvaro Franco y Javier Molina desde Tokio le devuelven la conexión a los estudios centrales.

Interesante proyeción de películas. Pero yo echo de menos que al bajar del avión te haya confundido con un ruso como elaño anterior, Molinilla. Estos japos son más espabilados, desde luego.
ResponderEliminarME gustado vuestra peripecia autobusera, sobretodo por lo de "No te cuermas", jeje.
Nos gustaría hacer notar la carencia de corrector ortográfico en este sistema y el exceso de alcohol durante la redacción.
ResponderEliminarHe visto entre las fotos, cómo os setís atraidos por las Barbies Ninja a las que fotografiais con gran devoción y entrega. Tened cuidado con su magnetismo, porque es conocido que en algún lugar de su interior acecha una Gemela Perversa. Habitualmente esta Gemela vive en la parte más primitiva de su cerebro y resuelve sus crisis, muy a la japonesa, comiendo daikon, que es un nabo blanco muy muy grande. ¡He dicho comiendo! Pero si vai con ellas, no comáis nunca "Pannekoeken" (traducido, engordamuslos). Una arcaica receta de Brunilda, una alemana poderosa que vivió en Japón. En realidad no engorda los muslos, como imagináis. A ellos les provoca una pasión obsesiva por ser potros. Y a ellas les hace que su hipotálamo y pituitaria secreten la hormona de "me gustan los jerseys de cachemira", no especialmente problemático, y la de "por fin lo estoy consiguiendo": ceguera, apogeo e impulso de posesión. En sus sueños siempre aparece un fuerte semental llamado "Llamarada". ¡Ojo a la Gemela Perversa!
ResponderEliminarAhí va la ostia!!, con semenjantes comentarios el autor debería identificarse orgulloso para nuestro mayor gozo... tendremos más cuidado con las Barbies Ninja, aunque intentaremos profundizar más nuestra relación con las maikos lividinosas que se emborrachan en los pub's irlandeses.
ResponderEliminarGrandísimo comentario!